Partnership & Accountability blog series

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Accountability to the women´s and to social justice movements is crucial for building collaborative and equitable partnerships. Accountability requires the development of a receptive capacity in men and others who have been placed in positions of power and privilege, so that they can listen to the perspectives and needs of oppressed groups in order to become authentic allies. Accountability and partnership building also require us to engage in respectful dialogues, and a willingness to constantly address issues and concerns raised by our partners.

We hope that this blog series contributes to these ongoing conversations and serves as another platform to share useful information.

Blog posts are written by member and partners of MenEngage, for whom we provide a platform for dialogue. The opinions expressed in the posts do not necessarily represent those of the MenEngage Alliance.

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Tuesday, January 24, 2017

Momentos claves en la contextualización del código de conducta de MenEngage en Nicaragua

Douglas Mendoza Urrutia y Ana María Bermúdez
Código de Conducta REDMAS

La Red de Masculinidad por la Igualdad de Género de Nicaragua (REDMAS) es una red que llegó a su noveno aniversario con 20 organizaciones de la sociedad civil. Coincidimos organizaciones feministas, organizaciones que trabajan con niños, niñas, adolescentes y jóvenes y grupos de hombres. El objetivo de este artículo es compartir las razones que nos movió a construir nuestro propio Código de Conducta.  Identificamos cuatro momentos claves en este proceso.

Diálogo con el movimiento feminista

El primer momento fue un encuentro con compañeras del movimiento feminista sobre el trabajo de masculinidades. Compartimos la historia del grupo de hombres contra la violencia formada en los años noventa. Preocupados por la violencia contra las mujeres y motivados por las compañeras feministas nos organizamos para hablar sobre nuestras propias vidas y hacer  un trabajo público de concientización.
Muchas compañeras no creían en el trabajo con hombres. Señalaban que posterior a la revolución sandinista los hombres habíamos continuado con el machismo, pese a que la intención era ser hombres nuevos.

Nos dijeron que el trabajo de masculinidades genera discursos igualitarios en los hombres pero pueden seguir siendo machistas en sus vidas cotidianas. Por eso cuestionamos a fondo esas relaciones de poder de los hombres e impulsamos este trabajo desde muchos frentes: las paternidades, la salud sexual y derechos reproductivos, la prevención del VIH y el SIDA, las diversidades sexuales y la prevención de la violencia. 

Las compañeras nos hicieron preguntas que nos cuestionan:

¿Surgió el trabajo de los hombres producto de los malestares de los propios hombres sobre los núcleos duros de su masculinidad o nació por el malestar creciente del feminismo?  

Nos preguntan sobre la intención y las motivaciones más profundas de nuestro trabajo con los hombres. ¿Es para hacer reformas que preserven el poder masculino o es para unirse al movimiento feminista y desmontar el poder masculino patriarcal?

Las compañeras nos dijeron que los hombres tienen que ser interpelados. Aquí está la esencia de la rendición de cuentas. Desaprender el machismo es un proceso lento, con avances y recaídas. Por eso necesitamos esa constante interpelación del movimiento de mujeres. 

Nos señalaron los riesgos de enfoques en el trabajo con hombres donde se diluye el análisis de las relaciones de poder, dejándolo como un problema superficial de comunicación, o se coloca a los hombres en un victimismo (“hombres sufridos por el machismo”), o se teme abordar temas como la homofobia. 

Estas reflexiones críticas nos comprometen a crear más espacios de diálogo con el movimiento de mujeres, forjar alianzas concretas y mejorar nuestras prácticas internas como red.

Código de Conducta de MenEngage 

El segundo momento  influyente en la decisión de construir nuestro Código de Conducta fue la adherencia de nuestra Red al Código de Conducta de MenEngage Global. Pensamos que sería importante trabajar en un documento que normara las relaciones entre hombres y mujeres al interno de REDMAS y con los grupos metas que trabajamos. Vimos que no era suficiente que cada organización tuviese su propia política institucional de protección o código de ética, sino que necesitábamos una como REDMAS.

Taller regional en Auditoría  y Rendición de cuentas

El tercer momento se marca con el taller regional sobre auditoría y rendición de cuentas, que se realizó en Nicaragua, facilitado por MenEngage. Nos dimos cuenta de la dimensión política de la auditoría y rendición de cuentas. Comprendimos que para transformar las relaciones de poder los grupos privilegiados deben rendir cuentas y escuchar la perspectiva de los grupos con menos poder. Por ejemplo, los hombres deben rendir cuentas y escuchar a las mujeres; y las mujeres activistas deben también escuchar a otras mujeres marginadas. Se trata de una herramienta anti-opresiva de alianzas.

Rendir cuentas es compartir con transparencia lo que hacemos y estar dispuestos a ser cuestionados. Urge escuchar y tomar medidas cuando nos señalan prácticas que violan nuestros principios. 

Al final del taller nos comprometimos a firmar el Código de Conducta de MenEngage, tender un puente de diálogo con organizaciones de mujeres que no son de la RED, poner en común la apuesta política de REDMAS con todas sus organizaciones miembros, y replicar los contenidos del taller con las organizaciones miembros.

Taller de réplica con la Asamblea de REDMAS 

El taller de réplica fue el cuarto momento del proceso. Ingenuamente creíamos que todas las personas dentro de la RED establecemos relaciones de respeto y equidad, dado que somos activistas con un compromiso con la igualdad y los derechos humanos. Al abordar la rendición de cuentas, salió a luz situaciones problemáticas dentro de la RED que no se habían abordado. Algunos compañeros estaban tratando en forma sexista a algunas compañeras. Se estaban facilitando actividades educativas con metodologías inapropiadas. 

Concluimos que no se podían seguir permitiendo estas prácticas.  Sin embargo, no teníamos claridad sobre cómo proceder. Era más fácil resolver los análisis de casos teóricos sobre violaciones al Código de Conducta incluidos en el diseño del taller, que enfrentar casos similares en la vida real. 

Teníamos que sentar un precedente, para no dejar el mensaje equivocado de que en REDMAS se encubren esas situaciones pero, ¿Cómo hacerlo? Sentimos mucho temor de que las situaciones se hicieran públicas y perdiéramos nuestra credibilidad como RED. Prevaleció nuestro compromiso de practicar la coherencia entre el discurso y la práctica.

Existen organizaciones que no son de la RED que están haciendo trabajo con hombres con enfoques reforzadores del machismo. También comentamos de líderes de organizaciones acusados por delitos de abuso sexual que han solicitado integrarse a la RED. Esto fue también otra motivación para contar con un Código de Conducta para evitar que organizaciones con prácticas cuestionables ingresen a la RED. Estas situaciones surgidas en el taller aceleró la decisión de contar con un Código de Conducta. Y lo fuimos construyendo en forma participativa con los aportes de todos y todas.

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